La frase del dia

29 agosto 2008

Zarza de Pumareda

No sé si en otros pueblos sucederá lo mismo. Las noches anteriores a las fiestas la gente sale a tomar el fresco y miran el cielo para ver si se descuelgan las primeras estrellas, las llamadas lágrimas de San Lorenzo. Sólo interrumpe el silencio los saludos de algún vecino recién llegado. De pronto, la noche se altera con los gritos y carreras de la chiquillería. Terminó la cena y los padres les liberan, y como si quisieran recuperar el tiempo que llevó la obligación, aparecen en las esquinas en desarbolada estampida hasta agruparse bajo la farola, delante del parque.
A buen seguro, esas noches dejaran poso en la memoria de los chavales. Afianzando las raíces de un modo tal que, asegurar la visita al pueblo durante el próximo verano, será un reclamo trillado a lo largo del curso escolar.
Pasaron las fiestas de San Lorenzo. Sencillas, auténticas, con el sabor familiar de un pueblo hermanado. Felicito al ayuntamiento por su altruista iniciativa: la paella de convivencia que se celebra en la carpa. Comida que adquiere visos de tradición por la afluencia masiva de gente. A esa hora, pueden verse familias fuera del recinto, a la sombra del álamo, o bajo los salientes de un tejado cercano, cualquier lugar donde protegerse de la canícula del mediodía.
La Zarza, es un pueblo lleno de artistas, predominan los pintores, si bien, este año, en la exposición, pudimos ver pequeños tapices realizados con punto de cruz. También hubo esculturas y elaborados e ingeniosos diseños de reciclaje.
El grupo de teatro local interpretó un sainete que divirtió al personal. Fue una velada en la que se respiraba el aroma puro de teatro auténtico, “a capela”, y cuando terminó la función, los actores extendieron dos colchas que hacían de telón. Otras señoras con juventud acumulada nos deleitaron con coreografías y bailes de cabaret.
El pasacalles del día siguiente fue una cacerolada espontánea por las calles del lugar hasta llegar al abrevadero, donde esperaba la batalla de la espuma.
No faltaron los bailes charros y la procesión en honor al patrón. Y cuando rayaba la madrugada y los acordes de la orquesta comenzaron a sonar, Alberto, un joven andorrano, subió al escenario y nos mostró sus exquisitas maneras tocando la batería de la orquesta ante la sorpresa y admiración de los músicos y espectadores.
(Publicado en TRIBUNA )

4 comentarios:

Manuel dijo...

Bravo!, bravísimo, magnífico ¿Se puede describir mejor ese ambiente vivido estos dias en el pueblo?... Difícil. Con tu descripción y las fotografías del álbum de San Lorenzo, los que no hayan podido acudir al pueblo, no notarán esa ausencia. - Manolo

Anónimo dijo...

mu güeno este relato, me gusta un montón, felicito a su autor salva ¿es de la zarza? quién es?

Anónimo dijo...

Muy bien explicado, Salva.
Las señoras de "juventud acumulada" deben ser muy pero que muy jóvenes, no?
Te felicito, adelante !!!

Pruden

Salva dijo...

Sí, amigo Pruden, hace mucho tiempo me percaté de que hay jovenes ancianos y ancianos juveniles. Siempre me gustó escucharlos porque su experiencia es la verdadera madre de la ciencia. Sus ganas de vivir y de hacer cosas es un claro contraste con otras generaciones. Salva