![]() |
Su recuerdo estuvo allí conmigo. |
![]() |
Gente de La Zarza de Pumareda |
Media hora faltaba para las
nueve cuando llegué a la Rambla. Muchas librerías ya estaban organizando sus
paradas enumeradas por los agentes de la Guardia Urbana con tiza en el suelo.
Me gustó el lugar que nos asignaron: justo
delante de la estatua de Rovira y Virgili. Una celebridad tarraconense que fue
Presidente del Parlamento de Cataluña en el exilio. Ahí, no hace tanto tiempo
le hice una foto a mi madre, y me acordé de ella... lo que le habría
enorgullecido verme firmando libros.
La mañana fue endulzándose y la Rambla con
un sol agradable iba recibiendo a los curiosos. Pronto se dejaron sentir las
voces de los vendedores: “¡Precio anticrisis, dos rosas por cinco euros!” Esta
y otras ocurrencias parecidas que intentaban atraer los posibles compradores se
escuchaban de tanto en tanto.
A media mañana llegó a nuestra parada el
cantante de Vergüenza Ajena y guitarra en ristre interpretó varias canciones a
capela. Le acompañé con el cajón flamenco durante una canción. La gente miraba
y sonreía feliz. Un río de personal hacía estrecha la Rambla y yo me preguntaba: “¿Esta
gente no trabaja?”.
Me
acompañó Nico (colega del frontón) y menguó el tropel de curiosos durante las
horas de la comida. ¿Las ventas? Muy bien, aunque no era lo verdaderamente
importante, sino asomar la cabeza en estos saraos. No me cansé pues siempre
tuve compañía y cuando la tarde empezó a decaer las collas castelleras se
dispusieron a festejar con sus castillos la fiesta de San Jordi.
Recogimos los bártulos y vuelta a casa con
un balance positivo y una experiencia bonita en un día de libros y rosas.