Este no era el auto
Lo que les voy a contar parece una historia surrealista, pero es una absurda realidad con la que a veces nos sorprende la vida.
¿Porqué tengo que perder mi tiempo y cargarme las preocupaciones que me produce su nula colaboración para facilitarme documentos y así intentar deshacer yo el entuerto, pero no, se alían con trabas burocráticas para que dilaten el tiempo y page por aburrimiento, impotencia y hastío. Se equivocan llegaré hasta dónde sea necesario. No les quepa duda.
No puede ser que quien tiene que velar por el orden y el civismo ocupen en mi vida todo lo contrario.
Hoy ya tiene conocimiento el Sindic de Greuges, el director de B.A.S.E. y por supuesto los responsables de esta tropelía.
Espero y confío en la sensatez y cordura de algún responsable que tenga la capacidad de ver y comprender lo que la obcecación, o la desidia, a otros ha impedido ver.
Ni "corriendo" como la avioneta se logra la ubicuidad
Siganme: mi familia y yo estamos viviendo una desagradable pesadilla, debido a una multa con la que la Guardia Urbana de Salou sancionó a mi hija porque, según el agente, que iba a pie, el vehículo de mi hija no respetó un semáforo en fase roja, el día 21 de Agosto del 2009 a las 18h 50´. No hay fotos, sólo la extraordinaria visión del agente que cogió a vuela pluma la matrícula de un coche fugaz.
Les aseguró que en ese momento mi hija y su vehículo estaban en Salamanca acompañando a una amiga que celebraba su boda. Y que yo sepa no existe ser humano ni vehículo que tenga el don de la ubicuidad. Tras la sorpresa inicial, acudimos a B.A.S.E. y nos informaron de que había otra sanción por estacionar en un paso de peatones el día 29 de Julio de 2009 a las 12h 15´. Es decir en horario laboral.
Nos presentamos en la oficina con una serie de pruebas bastante concluyentes para deshacer ambos entuertos, y sí, el subispector nos dijo que la del paso de peatones no tenía validez porque no había concordancia en las fechas. Es decir, el vehículo estaba estacionado y se equivocaron. Normal son humanos. El vehículo estaba en un recinto cerrado, con cámaras y guardia de seguridad.
Pueden ustedes marchar tranquilos, nos dijeron en una posterior visita después de que yo tuviese una entrevista con el agente sancionador de las dos "infraciones".
Pasaron las semanas y la multa de la ubicuidad asomó de nuevo como el monstruito de las películas de ficción que nunca muere. Visita de nuevo a la guardia urbana de Salou y la respuesta fue idéntica: No se preocupe usted que esto no prospera. Y eso creí yo.
Pasó el tiempo y apareció de nuevo, esta vez con más contundencia, aparte de la sanción económica traía una criaturita nueva, cuatro puntos de sanción por vía ejecutiva.
Y yo les preguntó: ¿Qué puedo hacer?¿Busco un abogado que me va a cobrar el doble de lo que vale la multa?; ¿No ir nunca a Salou, por si acaso...? ¿Cambiar el coche resultará?. ¿Pago y les demando por lo penal para que restañen todo el perjuicio que nos están ocasionando?
Claro, esto para una persona que jamás ha pisado una comisaría, ni sabe nada de juicios y contenciosos y esas gaitas, me abruma y desborda tanta incompetencia y falta de respeto por una profesión que debía de ser ejemplar.
Les aseguró que en ese momento mi hija y su vehículo estaban en Salamanca acompañando a una amiga que celebraba su boda. Y que yo sepa no existe ser humano ni vehículo que tenga el don de la ubicuidad. Tras la sorpresa inicial, acudimos a B.A.S.E. y nos informaron de que había otra sanción por estacionar en un paso de peatones el día 29 de Julio de 2009 a las 12h 15´. Es decir en horario laboral.
Nos presentamos en la oficina con una serie de pruebas bastante concluyentes para deshacer ambos entuertos, y sí, el subispector nos dijo que la del paso de peatones no tenía validez porque no había concordancia en las fechas. Es decir, el vehículo estaba estacionado y se equivocaron. Normal son humanos. El vehículo estaba en un recinto cerrado, con cámaras y guardia de seguridad.
Pueden ustedes marchar tranquilos, nos dijeron en una posterior visita después de que yo tuviese una entrevista con el agente sancionador de las dos "infraciones".
Pasaron las semanas y la multa de la ubicuidad asomó de nuevo como el monstruito de las películas de ficción que nunca muere. Visita de nuevo a la guardia urbana de Salou y la respuesta fue idéntica: No se preocupe usted que esto no prospera. Y eso creí yo.
Pasó el tiempo y apareció de nuevo, esta vez con más contundencia, aparte de la sanción económica traía una criaturita nueva, cuatro puntos de sanción por vía ejecutiva.
Y yo les preguntó: ¿Qué puedo hacer?¿Busco un abogado que me va a cobrar el doble de lo que vale la multa?; ¿No ir nunca a Salou, por si acaso...? ¿Cambiar el coche resultará?. ¿Pago y les demando por lo penal para que restañen todo el perjuicio que nos están ocasionando?
Claro, esto para una persona que jamás ha pisado una comisaría, ni sabe nada de juicios y contenciosos y esas gaitas, me abruma y desborda tanta incompetencia y falta de respeto por una profesión que debía de ser ejemplar.

¿Porqué tengo que perder mi tiempo y cargarme las preocupaciones que me produce su nula colaboración para facilitarme documentos y así intentar deshacer yo el entuerto, pero no, se alían con trabas burocráticas para que dilaten el tiempo y page por aburrimiento, impotencia y hastío. Se equivocan llegaré hasta dónde sea necesario. No les quepa duda.
No puede ser que quien tiene que velar por el orden y el civismo ocupen en mi vida todo lo contrario.
Hoy ya tiene conocimiento el Sindic de Greuges, el director de B.A.S.E. y por supuesto los responsables de esta tropelía.
Espero y confío en la sensatez y cordura de algún responsable que tenga la capacidad de ver y comprender lo que la obcecación, o la desidia, a otros ha impedido ver.
