La frase del dia

01 abril 2026

EL QUERER MÁS PURO.


Foto Que me realizó Félix Carreto 

Un poco tarde para comer moruja.



Calentándola para cuando venga Biel

Entre estas escobas se quedaron muchas ilusiones


 EL QUERER MAS PURO.


Hay que ver cómo corre el tiempo. En 2018 fue mi prejubilación y esa foto la hizo mi amigo Felix Carreto Martin, frente al río Uces, ese lugar siempre me ha cautivado y,  para mi, es uno de los parajes más bellos y diferenciales de esta zona salmantina. En ese tiempo, con la deseada y recién estrenada libertad, estaba entusiasmado con ilusiones increblantables y enormes ganas de seguir disfrutando del deporte, escribiendo y viajando. Sería ingrato y deshonesto si dijera que los años me apartaron de todo eso. Ya mismo entraré en  la década de los 70 ( me parece que no), pero, no sé si es el corazón o la cabeza, o los dos, me dicen que no, que son jilipolleces  que el cuerpo es muy zorro y que lo correcto es darle dos tazas de lo que se queja. Esto es una falacia de consuelo y para verificarlo, los años te arrean un castañazo para que entres en razón. Tal es así, que te tumba, prácticamente inmóvil en el sofá 25 días de castigo, y es entonces cuando valoras un simple y pequeño paseo sin dolor. En cuanto pasan esos días baja el castigo y vuelves a ser tú hasta que te vuelven a tumbar por insensato. Ahora si aprendes la lección, a medias, porque como diría mi amigo Juan Antonio Martínez Rivas : LA ZORRA PIERDE EL PELO PERO NO PIERDE EL VICIO. Tanto tiempo de lagumán, es el tiempo ideal para que los bichos malos de las analíticas digan aquí estoy yo. * tienes que hacer ejercicio y menos chorizo* Dicen los que me cuidan. Ejercicio? No tienen ni idea, por eso no será...

Por suerte o por genética ya estamos en vida normal y siguiendo los consejos de los que saben de salud. 

 Ahora bien, el discurrir de los años tiene su parte positiva: más temple y cordura, sensaciones y nuevos sentimientos maravillosos. Por el camino perdí a mi querida Sasa, que no consigo olvidar, ni quiero. A cambio, llegaron Nacho, Carla, Anna y Biel. Una representación del querer más puro que deja la niñez.

 Veo un poco a Biel y también a Nacho. Pero como se estropean los cuerpos con los años.
Nacho y mi querida Sasa.
Las últimas crestas del sol hundiéndose en tierras de Portugal